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Entrenamiento

Entrenar a lo largo del ciclo menstrual, sin dogmas

Phoenix Initiative5 min de lectura

Vista cenital sobre una mesa de madera con luz dorada de la mañana: cuaderno de lino, lápiz, vaso de agua y flores tropicales secas

Hay una versión de este tema que se vende muy bien. Viene con una infografía de cuatro fases, entrenamientos codificados por colores y la promesa de que, si levantas pesado en una ventana y haces yoga en otra, tu entrenamiento por fin trabajará con tu cuerpo y no contra él.

Hay una segunda versión, menos comercial: la investigación es más delgada y más desordenada de lo que sugieren las infografías, los promedios de grupo esconden una variación individual enorme, y lo más útil que puedes hacer es llevar un registro sencillo del tuyo.

Este artículo es la segunda versión. Es información, no indicación — nada de lo que sigue es un plan de tratamiento, y todo lo que toque tu salud pertenece a una conversación con un profesional calificado que conozca tu historia.

Un mapa breve del ciclo

Un ciclo menstrual se cuenta desde el primer día de sangrado. Su duración varía mucho entre mujeres y entre meses en una misma mujer; un rango aproximado de 21 a 35 días se describe habitualmente como típico en adultas, y variar dentro de ese rango es normal.

A grandes rasgos, la primera mitad es la fase folicular: el sangrado y luego un ascenso de estrógenos mientras madura un folículo. Hacia la mitad del ciclo, la ovulación. La segunda mitad es la fase lútea, en la que la progesterona sube junto con los estrógenos y, si no hay embarazo, ambos caen — lo que desencadena la siguiente menstruación.

Dos detalles fisiológicos importan para el entrenamiento y están bien establecidos. La temperatura corporal central es algo más alta en la fase lútea, unas décimas de grado, lo que puede hacer que el calor se tolere peor. Y la progesterona tiene un efecto leve sobre la ventilación, que algunas mujeres perciben como respirar un poco más rápido con el mismo esfuerzo.

Qué dice realmente la investigación

El titular honesto es este: cuando se reúnen los estudios sobre fuerza, potencia y resistencia según la fase del ciclo, las diferencias promedio encontradas son pequeñas, inconsistentes y a menudo quedan dentro del ruido de la variación normal de un día a otro. Las revisiones sistemáticas de los últimos años son notablemente cautelosas, y varias señalan que buena parte del trabajo de base usa muestras pequeñas y métodos desiguales para confirmar en qué fase estaba realmente cada participante.

Eso no equivale a decir que no pasa nada. Significa que, en promedios de grupo, ninguna fase es de manera confiable una "fase de fuerza" o una "fase de descanso" para las mujeres en general. La plantilla segura y llena de colores es un producto de mercadeo, no un hallazgo científico.

Lo que sí está mucho mejor sustentado es que los síntomas importan. Cólicos, sangrado abundante, sueño interrumpido, migraña, molestias digestivas y ánimo bajo afectan el entrenamiento porque afectan a la persona que entrena. Un día es duro porque dormiste mal y te duele el abdomen — no porque una tabla diga que el día 24 es para movimiento restaurativo.

Por qué los promedios le fallan a cada mujer

Aunque exista un pequeño efecto promedio, a ti personalmente casi no te sirve. La variación entre mujeres es mucho mayor que el cambio medio entre fases. Dos mujeres en la misma fase pueden estar viviendo semanas completamente distintas.

La anticoncepción hormonal cambia otra vez el panorama. Píldoras combinadas, implantes, dispositivos hormonales e inyecciones alteran cada uno el patrón hormonal a su manera, y una parte grande de las mujeres en edad de entrenar usa alguno. Un plan por fases construido sobre un ciclo natural sencillamente no se superpone a un cuerpo con píldora combinada.

Y luego está todo lo demás: sueño, estrés laboral, viajes, alimentación, enfermedad, vida. Un martes cualquiera, eso explica mucho mejor cómo sale una sesión que el calendario.

Registrar en vez de calcar

La alternativa práctica no tiene glamour y funciona. Durante tres meses, anota cuatro cosas junto a cada sesión: en qué punto del ciclo estás, cómo dormiste, qué tan dura te pareció la sesión respecto a lo que era, y cualquier síntoma que valga la pena señalar. Basta un cuaderno.

Después de tres ciclos tendrás algo que ninguna plantilla puede darte: tu propio patrón, o el descubrimiento de que no tienes uno marcado. Ambas cosas sirven. Quien encuentra un patrón constante puede planear alrededor de él — poner una semana exigente donde su energía ha estado históricamente más alta, o alejar una sesión técnica de un día en que el sueño suele ser malo. Quien no encuentra ninguno queda libre de una regla que nunca necesitó.

Lo importante es que la decisión salga de tu registro y no de la infografía de una desconocida.

Lo que merece un profesional, no un artículo

Algunas cosas no son preguntas de entrenamiento, y conviene decirlo con claridad.

  • Un sangrado lo bastante abundante como para interferir con la vida diaria, o un dolor que te impide funcionar, merece consulta médica. "Es normal en las mujeres" ha tapado durante mucho tiempo situaciones que sí se tratan.
  • Reglas que se detienen o se vuelven irregulares en alguien que entrena mucho o come poco son una señal para pedir ayuda, no un signo de buena forma. La baja disponibilidad energética tiene consecuencias documentadas sobre el hueso y el equilibrio hormonal, y conviene tomarlas en serio temprano.
  • Cualquier mujer embarazada, en posparto, en perimenopausia o con una condición diagnosticada construye su entrenamiento a partir del criterio de un profesional que la conozca.

Nada de esto es pesimismo. Es la diferencia entre escuchar al cuerpo y adivinarlo.

Un conocimiento que todavía se está escribiendo

Las mujeres quedaron fuera de buena parte de la investigación en fisiología del ejercicio durante décadas, y la brecha no se ha cerrado. Algunos de los trabajos más interesantes de las ciencias del deporte por fin se están haciendo con atletas mujeres, y el panorama se irá afinando en los próximos años.

Phoenix Oasis se está construyendo como un retiro exclusivamente femenino sobre treinta hectáreas cerca de Rivera, en el Huila, Colombia, con apertura el 30 de junio de 2028. El programa que se diseña estará estructurado para que la intensidad se ajuste en lugar de imponerse, y para que una mujer pueda decir que necesita otro tipo de día sin tener que negociarlo. Ninguna tabla de fases en la pared: solo una estructura que da por hecho que los cuerpos varían. Puedes leer cómo se perfilan las semanas en las estadías previstas.

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